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miércoles, 13 de mayo de 2015

"The great white dope", lo nuevo de Sun & Sail Club


El día de ayer, 12 de mayo, salió a la venta el nuevo disco del supergrupo de stoner Sun & Sail Club, titulado The great white dope. El guitarrista de Fu Manchu, Bob Balch se juntó con Scott Thomas Reeder, quien ha sido bajista de Kyuss, The Obsessed y Fireball Ministry para hacer una banda que sumara el sonido de los proyectos en los que han participado.

Un poco en broma, un poco en serio, Bob Balch llamó a su compañero en  Fu Manchu, el baterista Scott Reeder para que se uniera al grupo. Aprovechando que el baterista y el bajista tienen el mismo nombre, Balch jugó con la confusión sobre Scott Reeder: dos personas distintas en el ambiente stoner de California formando parte de una misma banda.

Luego de grabar Mannequin con la voz de Balch a través de su guitarra conectada a un vocoder, decidieron reclutar a un viejo conocido de la escena punk y hardcore californiana: Tony Cadena, cantante de Adolescents, además de grabar disco en conjunto con Black Flag.


Esta es una placa llena de velocidad, sucios riffs de guitarra acompañados de un bajo atascado de fuzz, además de líricas llenas de alusiones a drogas y elementos cósmicos. Stoner de alto octanaje y voz directa que acusa la herencia directa de Scott Hill y Fu Manchu. 


Aquí está el primer sencillo, Desdren Fireball Freakout Flight, el cual llega acompañado de un video promocional donde se observa a Scott Reeder tocando la batería sobre la pista base de la rola. Escuchen y escriban qué opinión les merece...

Les dejo el link para descargar el disco, el cual corre a cuenta de getmetal.org:  http://getmetal.org/stoner/82636-sun-sail-club-the-great-white-dope-2015.html




lunes, 11 de mayo de 2015

All Them Witches: vendiendo el alma en el cruce de caminos del blues eléctrico



Una portada llama la atención sobre las propuestas musicales de los últimos días del 2012. Una imagen inspirada en la vieja iconografía del art nouveau nos muestra a una mujer con una antigua túnica sobre su cuerpo colocando un foco sobre una especie de socket. Sin embargo, este dibujo nos trae a la mente la historia bíblica de Eva al tomar el fruto del árbol de conocimiento del bien y del mal. Una serpiente lleva la mano de la mujer a conectar a una toma de corriente aquel ícono de la era de la electricidad. La iluminación artificial se convirtió en el parteaguas para que alcanzáramos esta edad moderna, y para la música no le fue ajena.

Comienzan los primeros segundos del disco y unos sorprendentes coros a capella llenan el espectro auditivo, los cuales recuerdan aquellos místicos cánticos negros del sur de los Estados Unidos o aquel sabor campirano de extremo fervor religioso norteamericano. Una vez sacudidos, una guitarra stoner crea un hipnótico riff que choca directamente contra un muro sonoro de sabor árido al estilo Palm Desert mezclado con un ambiente lúgubre y denso al estilo de los pantanos del Bayou.



Y eso es All The Witches, una contradicción sonora que explora diferentes caminos hasta construir un combo auditivo muy compacto, muy fuerte y de gran calidad. Ellos se encontraron en Nashville, Tennessee y se nota en su mezcla de blues negro, stoner de gusto desértico, rock sureño de sabor fuerte, además de ambientes nacidos de la densidad ácida de la psicodelia y hard rock de finales de los 60. A este collage lo han nombrado Psychedelta Rock. Pero eso no es todo, ya que todavía podemos encontrar un sabor a noise y shoegaze gracias a los efectos de las guitarras como flanger, chorus o reverb. En otras palabras, y como ellos mismos se califican, “unas adorables bestias que tocan drogados riffs”.

Por si fuera poco, esta banda es el primer grupo no alemán de publicar en la disquera Elektrohasch, de la cual es dueño Stefan Kogle, vocalista y guitarrista de Colour Haze. Esto otorga un grado más de confianza en All Them Witches por lo que realizaron en el estudio.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

All The Witches es un collage, una mística mezcla de culturas. Ellos se conformaron como grupo en Nashville, Tennessee durante el 2012, y en menos de un año publicaron su Our mother electricity. Sin embargo, no todos los integrantes de la banda son de la llamada “Ciudad de la música”:

La batería está a cargo de Robby Staebler, un chico que nació en The Shereveport, Louisiana. Músico que trabaja a partir del jam y de la improvisación donde ha plasmado su sensibilidad y su calidad como músico. Como baterista, admira la forma de tocar de John Bonham de Led Zeppelin y la música en conjunto de Pink Floyd.


La banda se formó precisamente a través de la unión de Robby con Ben McLeod, un guitarrista que tiene el gusto por los sonidos acústicos y por las pesadas distorsiones eléctricas  a la vez, además de una excelente capacidad de emplear el slide sobre el mástil de su guitarra. La semilla de All Them Witches está en sus sesiones de jamming.


A ellos se les unió un chico que vivió toda su niñez y adolescencia en Nuevo México: Michaels Parks, Jr. Él tiene un gusto variado por la música, pero tiene su mayor admiración en las bandas de blues del delta de Mississippi y en la música de ZZ Top. Además de completar los sonidos graves que se requerían en la banda con su bajo, aportó con su fértil imaginación para las líricas de la música que estaban creado y su voz para interpretarlas; que al conjuntarla con la de Ben, han dotado de una identidad propia al grupo.


Finalmente, Robby llevó a los ensayos a su amigo Allan Van Cleave para que hiciera cargo de los teclados, unos Fender Rhodes. Siendo sólo un  músico invitado, poco a poco se volvió en parte fundamental de la banda hasta ser ahora un miembro más. Su gusto musical está orientado hacia la música clásica, al contrario de lo que se pudiera pensar.


El concepto

Our mother electricity es el álbum debut de All Them Witches, una placa busca reflejar sus mezcla musical en el propio concepto de sus líricas y del arte del disco. El blues hecho en el delta del Mississippi es la base, pero logra la transformación al vender su alma en un cruce de caminos: por un lado el stoner al estilo desértico de Palm Desert, California y por el otro el hard rock y la psicodelia de finales de los 60. El sonido rural, campirano y acústico del blues negro se encuentra con el sonido urbano, citadino y eléctrico del hard rock blanco.

Nashville es su verdadero cruce de caminos: Parks es originario del desierto de New Mexico, Staebler nació en la delta bluesera de Louisiana. Tennessee es la tierra del country y límite del rock sureño, sin olvidar que el origen del rock n’ roll está en este lugar.

All Them Witches es una banda que juega con los contrastes, encontrando en la brujería un punto de referencia, además de entender que la música es algo sobrenatural. Todo los fenómenos inexplicables son atribuidos a la magia, y la música es uno de esos fenómenos. Y esta idea se refleja en las letras, mismas que versan sobre la mística y el encuentro entre el bien y el mal, sobre cosas incomprensibles, sobre amuletos y objetos que permitan atravesar otros planos de la realidad, otras dimensiones.


Estas líricas no son de extrañar para una banda que bebe directamente de tantas culturas, ideas que crecen sobre los ambientes creados sobre los viajes musicales. Voodoo de la gente negra del Delta y el chamanismo de los indios de los desiertos del Oeste enfrentados a la visión de progreso, ciencia y conocimiento del hombre blanco.

Claramente escuchamos el disco dividido en dos partes: una primera con un sonido sucio y pesado donde los instrumentos eléctricos toman el control, y una segunda sección de sonidos más pausados y acústicos. La electricidad está entre nosotros, pero no hay que olvidar que hubo un pasado de obscuridad y de magia.

Canción por canción

Heavy like a witch: Una petición que se convierte en una clemencia. El hombre que busca la sanación, el perdón, la liberación encuentra en la brujería la posibilidad de solución. Un aquelarre a la luz de las velas…Unas voces se entonan y se escuchan en un esplendor de eco y densidad, ubicándonos en un tiempo pasado de misticismo y  obscuridad. La luz se hace y un riff de guitarra blusera y heavy explota para hacer juego con una sucia batería y un bajo lleno de fuzz. Blues pesado con momentos stoner y de maravilloso sólo de órgano que hace volar la cabeza.

The urn: Lo único que tenemos seguro es la muerte y sobre ella es en lo único que podemos hacer promesas. Sol, botas y arenas son los elementos que enmarcan el paisaje donde se puede vender el alma. Las cosas terminarán y sólo quedarán cenizas dentro de una urna... Árido y pesado blues de tintes sureños y guitarra slide al estilo Johnny Winter. El final de rola rompe el ritmo con un bajo atascado de fuzz y guitarras distorsionadas para regresar al riff de la guitarra con remate ahogado en su feedback.

Bloodhounds: Una oda a la obscuridad, a la noche, al miedo por lo desconocido. Todo queda sumergido en el color de la medianoche. Nadie puede vivir en este pueblo sin luz… El inicio de la rola lo da una batería que no para y juega con su efecto de grabación lo-fi, que en su ritmo recuerda a The Black Keys. Un cortante riff de guitarra entra y el recuerdo llega directamente al sonido de Jack White. Tras energéticas y rítmicas estrofas, el puente hace bajar la rola hacia una pesada sensación de soledad. El segundo solo de guitarra simplemente es genial, sentido y explosivo.  


Guns: no existe otra palabra más que la que expresa la bala. El reto está lanzado y ahora ambos hombres están sobre la caliente arena del desierto esperando quién de los dos será el primero en acertar el disparo. La sangre se va, el cuerpo se va, el alma se va. Esto es un duelo a muerte... Una lenta figura de guitarra se arrastra como un hombre agonizando que se desangra en la arena. Melodía clavada en el heavy blues eléctrico pero que guarda un sonido sucio cercano a Black Rebel Motorcycle Club. La guitarra de McLeod realmente se escapa de sí misma gracias al sentidísimo solo, pero cerca del final, la rola se convierte en una explosión stoner que logra dar mayor dramatismo, un balazo que hace explotar lo que uno tiene guardado.

Elk blood heart: existen cosas que creemos que tienen poderes sobrenaturales, objetos mágicos que nos ayudarán a alcanzar nuestros deseos, a encontrar las respuestas a nuestras dudas, a escapar de los sufrimientos. Mientras más extraños, más exóticos y más difíciles de conseguir, mayor será su poder y su efectividad. ¿Y cuál sería el mayor motivo por el que buscaríamos un elemento mágico como este? El amor no correspondido. Con él, lograríamos todo; sería tener en las manos las llaves para abrir cualquier puerta… Esta rola fue escrita por Michael Parks Jr., el bajista de la banda. Un blues en toda la extensión de la palabra, pero que en él se siente una ligera bruma psicodélica gracias a la etérea guitarra de acompañamiento. Gracias a la voz del propio Parks y la propia melodía de la rola, es inminente el recuerdo de lo que ha hecho por The Black Keys en aquel Big come up del 2002.


Until it unwinds: El cuerpo se queda flotando en un letargo, un viaje mental hasta las profundidades del ser, un sueño total como la muerte. El alma se pierde poco a poco en un arrullo pero algo está mal: el cuerpo ya no ve, no se puede liberar, ya no puede vivir. Atrapado en una ensoñación, el ser se ha perdido… Se escuchan sirenas sobre unos tambores tribales, pero todo queda sepultado en una batería muy Bonham (When the leeve breaks, Led Zeppelin IV) y un bajo de gran distorsión y densidad profunda que tendrían muy orgulloso a Robert Levon Been de Black Rebel Motorcycle Club. Melodía obscura que poco se va desencadenando un jamming explosivo, desenfrenado y orgásmico, digno de ser la pieza central del disco. La voz pasa del arrullo a gritos de desesperación, pero en  la ensoñación hasta se escuchan voces al revés. Son de llamar la atención los juegos de slide en la guitarra en contraposición de los teclados de Van Cleave muy al estilo de Ray Manzarek de The Doors. Hacia el final los ecos de las guitarras no se dejarán de escuchar, en un vago recuerdo de los efectos sonoros logrados por Jimmy Page al pasar un arco de violín sobre su Gibson Les Paul. Quizá sea esta rola la que desarrolle más el concepto de blues eléctrico derivado por un viaje lisérgico.

Easy: existen personas que pueden sacudir nuestras vidas, que pueden cambiar lo que somos o lo que hacemos. Pero es no es lo sorprendente, sino que lo hagan con suma facilidad. Sin embargo, esta sensación no es compartida, no es mutua y se convierte en plegaria, en un ruego… Aquí comienza el descenso de la saturación sonora del disco hacia  suaves ritmos donde un ligero efecto de slide de la guitarra se lleva la canción, dejándonos un pequeño sabor a balada folk. Una ensoñación que hace olvidar todo.


Family song for the leaving: bajo la mentalidad del hombre de campo y de pueblo, la visión religiosa orienta sus acciones y su forma de vida. Gracias a esta forma de ver la vida, los problemas no son provocados por las personas, sino son elementos ajenos al hombre que llegan y se postran sobre él. ¿Qué tan alejado es el pensamiento místico y mágico del religioso y cristiano de Estados Unidos?... Balada acústica que desea recorrer el camino trazado por Going to California de Led Zeppelin y que termina con un sabor folk muy al estilo de James Jim y su My Morning Jacket. Los aplausos se los lleva la guitarra con sonido a pedal steel y los etéreos teclados del final que dotan de mayor atmósfera campirana.

Righ hand: ¿cómo se puede tener confianza en el otro, si al mirarse uno mismo al espejo se observa el engaño? Una plegaria para encontrar la fuerza en los demás para convertirse en un hombre mejor… Acompasado blues sureño de sabor a Lynyrd Skynyrd que poco a poco sube de intensidad y fuerza en los instrumentos. El círculo del disco se cierra con unos juegos vocales de estilo góspel y que tienen la misma melodía de los del inicio de la placa. Gran solo de guitarra cercano al sonido psicodélico de Hendrix y un feedback final que marca el triunfo de la electricidad sobre los sonidos acústicos.


Aquí tienen el primer disco de All Them Witches: Our mother electricity. 45 minutos y 48 segundos de blues que en su reedición le fue agregado I can´t even see myself , una rolita de guitarras slide muy al estilo de The Black Keys como bonus track.


viernes, 8 de mayo de 2015

Mother of God y su "Black ocean"



Viviendo entre sombras, en medio de la obscuridad. El camino es sólo una pendiente hacia abajo. Cierras los ojos y comienzas a reflexionar sobre tu alma. No existe una solución, todo terminará contigo. Este es el negro océano.

Aquí está la madre de Dios, aquí está la que trajo al mundo al hijo del creador. Ella es la puerta hacia este plano de la realidad donde nos encontramos. Ella es el puente entre lo mágico y lo supremo hacia lo vulgar y lo bajo. Aquí es donde se encuentra el hombre. Un lugar de penas, de dolor, de sufrimiento, de pecado, de muerte. No es una pesadilla, es el mundo de la vigilia.  


Mother of God es una banda de Suecia que toca una mezcla entre rock stoner y grunge, que al añadir una pizca de imaginación ácida heredada de lo más duro de la psicodelia y unos cuantos miligramos de metal y heavy rock retro, encuentra la amalgama para su sonido y para su concepto: el encuentro del hombre y su dios en un mundo terrenal, un lugar donde la madre naturaleza es la que manda y el ser humano se encuentra desprovisto de soporte y que sólo tiene su imaginación y sus esfuerzos.

La banda está formada por Daniel Nygren en la voz y guitarra de acompañamiento, Carl Lindblad en el bajo, Jimmi Hurtig en la bateria y Johan Kvastegard en la guitarra principal, éste ultimo, ex miembro de la banda de death metal Spasmodic y que tiene como proyecto alterno a Disrupted, otra banda de death metal junto con el baterista Jimmi Hurtig.
Black ocean es un single editado enero de 2014, una rola sacada para mantener a Mother of God en activo tras su genial Anthropos de 2013. Por desgracia, esta canción sólo fue publicada en formato de vinil de tan sólo 350 copias. Afortunadamente, la rola se puede disfrutar a través del video promocional que hicieron rodar en los canales de video por internet.


Se escucha girar el carrete de una cinta de Super 8 y las imágenes difusas se postran sobre la pared. Se abre una puerta y encontramos a la banda tocando sobre un obscuro escenario. Un redoble de bateria da el banderazo de salida y escuchamos a todos los instrumentos juntos en un riff que nos hace llamar nuestra atención. La voz grungera de Daniel Nygren entra bajo una melodía que trae dolor y queja sobre sus hombros. Las guitarras juegan con figuras que mezclan distorsiones stoners y efectos sonoros robados del metal. En su puente musical, el ritmo desciende hacia un stoner más clásico, pero ello sólo sirve para dar empuje a los juegos melódicos y los remates de una batería que no frena. 


Aquí tienen el video de Black ocean, en lo que esperamos que estos suecos se animan ha grabar algo nuevo...

miércoles, 6 de mayo de 2015

"Save our souls" de Doublestone


La vida nos regala la libertad de hacer lo que queremos y nunca nos preguntamos por qué. Estar en ella equivale a  tener problemas y sufrimientos. Pasa muy rápido y no permite arrepentirse de nada. Para salvar nuestras almas sólo nos queda abrir los ojos y levantar la mirada al cielo... pero inmediatamente. 

Este el tema del que hablan los daneses de Doublestone en su "Save our souls", rola editada en el Wingmakers de noviembre de 2013. Un redoble en la tarola abre paso a un riff de guitarrra simplemente contagioso. El ritmo cabalga  y nos hace correr sobre un viaje mental para liberar el alma de los problemas de la vida real.


Esta banda de Copenhagen es un power trío que nace directamente del sonido "retro" del hard rock de finales de los setentas del que se ha puesto de moda desde hace unos años en los países nórdicos y en la Europa oriental. Por ello, nos es extraño encontrar en sus rolas un sabor a Graveyard, a Horisont y a Kadavar. Y por si fuera poco, estos muchachos tienen en la producción el manto protector de Tony Reed, quien es guitarrista y vocalista de la banda stoner y retro Mos Generator, además de ser el centro creativo de Stone Axe.

Bo Blond en la voz y las guitarras, Kristian Blond en el bajo y Michael Bruun en la batería hacen en conjunto lo que han denominado como "Cult-boogie", rock revival que conjuga algunas distorsiones stoner con imaginación psicodélica. 


"Save our souls" abre la segunda placa de Doublestone, y gracias al rápido y pegajoso riff de guitarra, merece tal lugar. Sin embargo, tras su rampante ritmo y exorcismo lírico, la canción baja a un letargo musical heredado del rock stoner, una metáfora sobre el escape del alma que deja su moribundo cuerpo. Gran rola que coloca a Dinamarca en la palestra de países que buscan rescatar sonidos vintage para colorear nuestros días.



lunes, 4 de mayo de 2015

Hell's likely de Mammoth Mammoth


El final se acerca, se siente en cada poro de la piel. La vida es un desastre, la mente está llena de odio, la ciudad está está desquebrajada. El dulce aroma de una humeante pistola disparada llena los pulmones hasta su fondo. La muerte se postra sobre el rostro... probablemente ésto es el infierno.


La fuerza del mamut lanudo se posa sobre los petrificados ríos de lava de Melbourne, Australia. Heavy rock con sabor a distorsión stoner, guitarras de ritmo glam, actitud punk, fuerza doom y arreglos psicodélicos. Bajo la producción de Jason Fuller (bajista de la banda de metal Blood Duster), el cuarteto australiano de Mammoth Mammoth publicó su Volume III: Hell's likely en noviembre de 2012 con el amparo de Napalm Records. 

Mikey Tucker en la voz, Ben "Cuz" Couzens en las guitarras, Pete Bell en el bajo y Frank "Bones" Trobbiani en la batería han patentado su sonido en lo que ellos denominan "Good-time-murder-fuzz", un rock que puede matar unicornios. 


La rola que da título al disco es la abridora de dicha placa. El video nos ubica en algún callejón abandonado de Australia y nos lleva hasta un pintarrajeado baño para discapacitados de un pequeño bar. Playeras negras y chamarras de negro arropan al mamut que se agita en el reducido lugar. El casco de motociclista en la cabeza de "Bones" nos da una idea de la velocidad de los riff de esta rola. Cervezas y gente bailando cierran el círculo vicioso (¿quise decir virtuoso?)


Regálense sólo dos minutos y 41 segundo de energético y desenfrenado rock australiano...


miércoles, 29 de abril de 2015

“Mouths of madness” de Orchid: en el filo del revival y del plagio.



A principios de 2013, los medios electrónicos especializados en el resurgimiento del heavy rock y psicodélico al estilo de finales de los 60 y principios de los 70 hicieron correr la noticia como reguero de pólvora: el sello discográfico Nuclear Blast publicaría un nuevo disco de Orchid, el segundo en su discografía para la banda californiana. La imagen de una portada que recordaba la tipografía y los colores del Master of reality de Black Sabbath comenzó a impregnar los sitios de internet, pero este The mouths of madness nos regalaba algo más.

Unas fumadas letras nos daban el nombre del grupo, aquel que ya había llamado la atención de aquellos seguidores del rock revival hacía unos pocos años. En medio del espacio que forma la letra O podíamos asomarnos como lo hace un doctor cuando le solicita a su paciente que abra la boca y diga “AHHH”. Una calavera desdentada, una mujer con la cara descompuesta por el miedo, una mujer con el rostro absorto y una mujer de avanzada edad que sólo nos podría hacer suponer que fuese una bruja. El concepto visual sólo podía estar ad-hoc con música obscura, enferma y densa. Theo Mindell, tatuador profesional de la bahía de San Francisco, no era únicamente el vocalista de la banda, también era el creador del arte visual para esta placa.

Con los reflectores encima, Orchid decidió retomar las críticas que recibieron en el Capricorn del 2011 y comenzaron a construir su nueva obra. Algunas revistas y bloggers habían alabado la recuperación del sonido que logró construir Black Sabbath en sus primeros disco, elemento que buscaron reforzar y tomar como base para las nuevas composiciones. Sin embargo, muchos fans de la mítica banda y especialistas musicales tomaron a la banda como una burda copia que, en un juicio más agresivo, podrían ser demandados por plagio. A pesar de este pésimo escenario, la banda no regresó sobre los pasos ya dados, y teniendo en Will Storkson como ingeniero y productor, hizo uno de los mejores discos de doom y se convirtió en la banda número uno del revival en Estados Unidos.



¿Pero quién carajos son estos tipos?

Ubicados en la bahía de San Francisco, California, un grupo de amigos decidieron hacer una banda que sonara como Black Sabbath, Pentagram y Trouble. Los acetatos comenzaron a pasar entre las manos del grupo hasta que fueron conformando un estilo definido: riffs graves, atmósfera lúgubre y distorsiones pesadas.

Todo había nacido por la iniciativa de Theo Mindell, quien tomó el rol de frontman con su estilo distintivo tono medio de sus cuerdas vocales, con su mezcla camisas de manta y chamarras de cuero, con su pelo lacio que cae sobre su rostro mientras coloca las manos sobre su micrófono de pedestal. Aunque él no se quedaría del todo ahí, ya que la imaginería de las líricas corren a su cargo. Efectivamente, sus líneas melódicas surgen directamente de las ideas de Ozzy Osbourne, pero el color de su voz le dota de una personalidad propia. Aun así, es necesario resaltar la influencia que sobre él ejercen vocalistas tan distintos como Bobby Leibling (Pentagram),  Ronnie Van Zant (Lynyrd Skynyrd), Paul Rodgers  (Free, Bad Company) y Colin Blunstone (The Zombies).



Las guitarras están a cargo de Mark Thomas Baker. Un combo de amplificadores Orange y Marshall propulsan una SG con su fundamental vibrato Bigsby al más puro estilo de Toni Iommy. Sin embargo, su forma de tocar no queda subordinado al miembro fundador de Black Sabbath y sus guitarras siamesas. Sus efectos y distorsiones se acercan a los utilizados por gente como Hendrix, Page o Beck.



Los tonos graves son fundamentales en el sonido de rock a la forma doom. El encargado de crear la naturaleza obscura es un el bajo Fender Precison amplificado con equipos Ampeg y Laney a cargo de Keith Nickel, un rubio rollizo que si uno encontrara en la calle, sólo pensaríamos que gusta vestir al estilo hippie.



El soporte sonoro es hecho por Carter Kennedy, basterista que no sólo cita como sus influencias a Bill Ward, sino a gente como John Bonham de Led Zeppelin (de hecho, su favorito), Mitch Mitchells de The Jimi Hendrix Experience, John Desmore de The Doors y Neil Peart de Rush. Interesantes juegos de platillos y percusiones obscuras y graves que acompañan los riffs de guitarra y bajo son su sello distintivo.



Sin embargo, no todo queda ahí, como verdadero quinto Orchid, Will Storkson, quien funge como productor e ingeniero de sonido, también toca los sintetizados y teclados que, muy tenues sobre la mezcla final del audio, logran crear la atmósfera obscura que la banda busca plasmar.

El concepto

Siguiendo la orientación marcada por la brújula de Black Sabbath construida hace 40 años, Orchid compuso una serie de canciones que tuvieran ese sabor denso, obscuro y pesado; aunque todo no quedó en un simple remake. Gracias a una imaginación fértil, el sonido sabbath fungió como base para crear extrañas líricas sobre atmósferas misteriosas.

Estas son las bocas de la maldad. Voces que piden piedad, que confiesan su enfermedad, que expulsan su dolor y que finalmente aceptan su condición y su cruel destino. Enfermos mentales, brujos, psicóticos, poseídos, vagabundos y condenados tienen la oportunidad de expresar sus sentimientos, aquellos que causan repulsión, rechazo y remordimiento.

Tras varias sesiones de improvisación que tuvo la banda, poco a poco fueron llegando los riffs que dieron base a las melodías. Gracias a la obscuridad nocturna, Theo Mindell fue escribiendo las letras hasta encontrar el hilo conductor de la obra: la interiorización del sufrimiento ajeno que permitiera la posibilidad de la redención de los dolorosos. Proceso catártico que hace comprender al otro y que permite ver las cosas desde el otro lado.



Canción por canción

Mouths of madness: sin señal de aviso, de pronto nos encontramos ante un muro sonoro como poderosa bienvenida al mundo de la locura y la enfermedad. El ritmo baja para encontrar un riff de guitarra llena de fuzz y cry baby que nos ubica en un sitio siniestro. Las voces se hacen más desesperadas hasta que encuentran desahogo en un coro que implora respuestas. Enfermedad y tristeza ante una realidad que sólo provoca desilusión. Como si fuera poco, el puente musical se llena de voces y ecos que remiten a frías imágenes nacidas de la mente retorcida que ha perdido el control… Gran solo de guitarra al más puro estilo Iommi. El juego melódico del coro recuerda mucho al de 10,000 light years from home de sus satánicas majestades The Rolling Stones. El video hace parodia de las primeras presentaciones en televisión de Black Sabbath durante la época de la psicodelia.



Marching dogs of war: pasos militares, sirenas y bombas cayendo sobre las trincheras inundadas. El anuncio está hecho, la guerra está aquí. Todo huele a sangre, a muerte. Pero todo ha quedado en la ilusión del soldado, una aturdida realidad que los horrores bélicos construyeron sobre una mente atormentada… Una rola sabbath hecha bajo la estructura melódica de Faires wear boots (del Paranoid), una harmónica en efecto sonoro que recuerda The Wizard (del Black Sabbath) y un solo de guitarra sobre un círculo de notas descendentes muy semejante a la coda de Black Sabbath (rola del primer disco que nombra a la banda como a la placa).



Silent one: las sombras se postran sobre el tiempo y el espacio. Unas alas negras sobrevuelan a través del final de un día negro. La mirada está absorta sobre el abismo de obscuridad y se escuchan voces y ecos sobre el mar. Estamos presenciando el nacimiento del hijo del futuro, el hijo de Satán, el elegido silencioso…  Tema ahogado en un aroma doom que no puede negar su origen sabbath clavado en el Into the void (del Master of reality) con un puente tétrico que sólo puede agradecer su sonido a los teclados atmosféricos y las campanas funerarias obra del productor del disco, Will Storkson.



Nomad: una oda al vagabundo que viaja sobre la realidad, sobre el tiempo y sobre sí mismo. Un eterno extranjero que nunca pisará tierra propia. El nómada que tiene en el horizonte su único e inalcanzable destino. Sólo siguiendo la andanza se puede sacudir las sombras de la maldad de la mente, pero jamás se encontrará la paz... Una melodía que se encontraba en las manos de Orchid desde sus primeros días, pero no fue hasta pasados los años que maduró hasta convertirse en el nómada. Quizá esta sea la canción del Mouth of madness más alejado del sonido sabbath, aunque los efectos sonoros de la guitarra psicodélica estén cercanos a Am I going insane (del Sabotage).



Mountains of steel: un viaje lisérgico que nos arrastra a paisajes ilusorios y cósmicos, a lugares donde se arrastra el alma hasta la pérdida de la conciencia. Aunque se intenta tomar el control nuevamente, no existe marcha atrás… la mente se ha perdido absorta en montañas de acero, aquel lugar donde choca la imaginación encuentra freno y pierde la oportunidad de salida… Una rola sabbath que es una versión estridente y más rápida de A national acrobat y que suma un arreglo de piano en su puente muy cerca al de Sabbra Cadabra (ambas rolas del Sabbath Bloody Sabbath, unos de los discos favoritos del vocalista de la banda).



Leaving it all behind: con una mente perturbada por la maldad del mundo, la búsqueda de respuestas es insaciable. Pero las voces del interior no son claras y el apoyo de la gente de alrededor en casi nulo. Al final del día sólo queda agradecer y dejar todo atrás. No es perdón, es abandono y descanso, una liberación de la pesadez del alma… Juego de guitarras en tono grave y agudo con distorsiones sabbath que recuerdan After forever (del Master of reality).



Loving hand of God: el mundo habla de la bondad del Dios, pero al confrontar lo ocurrido en la realidad, la duda surge. ¿Será culpa del Dios, de sus designios o del libre albedrío que regaló a los seres humanos? La familia que nos fue otorgada no ayuda mucho en la situación. El individuo formará una nueva familia y terminará repitiendo lo que sus padres… Una rola lenta de sabor a los primeras obras de la discografía sabbath, recordando mucho la rola de The warning (del Black Sabbath) donde se utilizaba el denso blues del delta del Mississippi al estilo obscuro de Lightning Hopkins como inspiración. La interpretación vocal logra poner la piel de gallina. El solo de guitarra utiliza el clásico recurso de Iommi que utiliza un riff interpretado por dos guitarras en cada canal del stereo para que tras algunos segundos cada guitarra haga figuras independientes: las guitarras siamesas. El remate para terminar el solo y regresar a la lenta melodía es un tributo directo a Electric funeral (del Paranoid).



Wizard of war: el debate entre la vida y la muerte encuentra su metáfora en la guerra. El ser humano pende de un hilo que es controlado por el mago, por el dios, por el demonio, por la muerte. Las leyes de la naturaleza se quiebran bajo su decisión, el control está en sus manos y no hay forma de escapar… Los riffs de esta rola fueron masticados por muchos años en la mente del guitarrista Mark Thomas Baker, al grado de que se puede sentir un “auto-fusil” con su primer sencillo Into the sun. Cuenta Theo Mindell que tras noches y noches de ensayos las líricas no encajaban con el desenfrenado ritmo de la rola, hasta que un día en su casa escribió el puente y el coro; se presentó en la siguiente práctica y ¡bum! Wizard of war nació.




See you on the other side: para entender las enfermedades, los sufrimientos y la maldad, es necesario vivirlos en carne propia, se requiere observarlos desde el otro lado. Pero todo tiene un riesgo: ante la confusión mental, el alma queda atrapada en un eterno infierno donde los pecados serán castigados. Todo cae por su propio peso hacia un pozo de lamentos sin final. El demonio está dentro del propio ser humano y en él mismo radica la maldad… Riff de gran energía que termina jugando con guitarras en distinto tono y el acompañamiento del bajo. Notas que resbalan hasta caer sobre los acordes de la estrofa. En la parte media de la canción baja el ritmo hacia un suave ritmo de guitarra acústica de sabor melancólico y sin posibilidad de remedio. Finalmente la lira vuelve a tronar sobre un espectacular solo hasta llegar a una coda que pudiera ser el preludio a una nueva canción.



lunes, 27 de abril de 2015

Black Space Riders: ¿se puede hacer bailable el stoner?


El rock stoner nunca ha tenido unos límites muy definidos: a veces puede ser árido como el desert rock, a veces puede ser áspero como el metal, a veces puede ser lleno de efectos de sonido como el space rock, a veces puede ser profundo y denso como el doom, pero... ¿puede ser bailable?

Hay una banda alemana que ha logrado esta idea: Black Space Riders. En su disco D:REI de enero de 2014 logró fusionar géneros tan distintos como el stoner, el metal alternativo, la música tecno industrial y la psicodelia para una colección de 13  temas. De ellos hemos escogido el sencillo "Give gravity to the people", rola que mezcla stoner con industrial bajo una atmósfera que respira elementos del space rock. 


Dos guitarras en densos sonidos overdrive, un bajo de ligero toque fuzz, una rítmica batería y una monótona y robótica voz nos toman de la mano para comenzar un viaje astral a través de una plegaria sónica: gravedad cero para todos. Misteriosas guitarras y percusiones de sabor oriental se filtran a través de la pared de sonido. Una lírica atascada de ciencia ficción que juega con imágenes cósmicas. 


Un acetato gira y nos llena las pupilas de colores sepia y naranja. Poco a poco vemos imágenes de la banda tocando en vivo en algún lugar perdido de la Europa oriental. La pantalla se llena de cuerpos en caída libre, estrellas en implosión, enormes robots postrados sobre paisajes de planetas desconocidos y "agujeros de gusano" que nos dejan flotando sobre un universo infinito. Soltemos el cuerpo a un estado sin gravedad y permitamos que el ritmo nos invada sin remedio.