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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Isaak : en la búsqueda de una fuente de inspiración



La imagen impacta indudablemente: un hombre barbado está siendo cortado en la cabeza por la santa muerte, lo que provoca una explosión de colores, una lobotomía que genera un cúmulo de ideas que brotan sin control de la mente humana. Al pie de la imagen encontramos a los responsables de este golpe directo a la atención: Isaak.

La banda italiana de stoner metal ha regresado a las andadas tras la publicación de su aclamado The longer, the beard, the harder, the sound de junio de 2013 por medio de la disquera de Scott Hillman, Small Stone Records. Ahora para el término de este 2015 nos encontramos con la sorpresa que el grupo originario de Génova nos presenta su segundo disco a través de Heavy Psych Sounds: Sermonize

Isaak se formó de la transformación sonora de Gandhi's Gunn, una banda de rock stoner de la línea ácida y fumada identificado por grandes introducciones instrumentales, mutando su estilo hacia un stoner mucho más denso, agresivo y directo en el estilo de bandas norteamericanas como Clutch, Queens of the Stone Age, Mos Generator y Red Fang. 

La formación de Isaak que grabó esta segunda placa contiene a Giacomo H. Boeduu en las vocales, Andrea Tabbi de Bernardi en la batería y coros, Francesco Raimondi en las guitarras y Massimo Perasso en el bajo. Sin embargo, el barbudo bajista decidió abandonar la banda antes de la publicación del nuevo disco, por lo que ha sido sustituido por Gabriele Carta.


Sermonize es un disco que busca establecer el sonido del grupo para colocarlo entre las más importantes de su estilo. Nuevamente bajo la dirección y mezcla de Mattia Cominotto, Isaak grabó esta placa en los estudios Greenfog y presentará el disco en formato de CD hasta febrero de 2016 de la mano de Small Stone Records. El arte del disco está realizado por Luca SoloMacello a partir de una imagen hecha por Richey Beckett, un ilustrador inglés que realiza carteles y portadas de discos para gente de la talla de Mastodont, Metallica, Baroness y Grateful Dead. 


La carta de presentación para el disco es su tercer corte: "Fountainhead", una energética rola que en su título contiene la idea de la portada del Sermonize. Sus líricas hablan de la búsqueda de inspiración, dejando a ésta todo el tiempo del autor en un intento de borrar su mente para crear algo totalmente nuevo. El artista ofrece una pantalla desierta, un vacío en su mente para encontrar en ella un fuego nuevo, una visión que vuele y le muestre un brillo distinto. Pateando el trasero a los pensamientos, se le da un giro a las palabras para regresar nuevamente a la composición. En búsqueda de un alimento a la imaginación, el artista encuentra lo que sería el absenta para Lord Byron y comienza a cabalgar su pluma como si de un banquete se tratara. Las palabras giran entorno de la mente y listo... ha terminado su obra.


La guitarra marca un riff que el resto de los instrumento siguen de manera salvaje. Dentro de la carrera melódica entra la desesperada voz de Giacomo que nos cuenta cómo desde las seis de la mañana se encuentra buscando las palabras que hablen sobre los problemas con la inspiración. El muro sono logrado entre la guitarra y el bajo es infranqueable, conciso y poderoso. El solo de Francesco llega intenso y preciso como si se tratara de un soplo, un recuerdo del rock desértico de la escena de Palm Springs, California. Intensidad encapsulada en cuatro maravillosos minutos de estruendo y potencia.


lunes, 7 de diciembre de 2015

The Black Wizards: el vintage rock ha llegado a Portugal


Portugal nunca ha sido un país que sea reconocido por el rock hecho dentro de sus fronteras. Son pocas las noticias musicales que tenemos de la nación lusitana, y mucho menos estando al otro lado del océano Atlántico. Quizá nos llegue a la mente el recuerdo de la banda stoner y hard rock psicodélico Killimanjaro y su fabuloso Hook del 2014, quizá nos haya llegado a los oídos grupos que comienzan a dar sus pasos como Big Red Panda o Astrodome. Sin embargo, apenas en los últimos meses hemos escuchado en algunos blogs especializados y plataformas de videos sobre la nueva bomba vintage: The Black Wizards.


Apenas en noviembre de 2015 fue presentado por medio de Raging Planet el disco Lake of fire de esta banda tan recomendada, por lo que nos dimos a la tarea de indagar más sobre ellos. Fue así que nos encontramos con su debut discográfico, el EP Fuzzadelic, publicado de manera independiente en febrero de 2015 a través de la página de Bandcamp del grupo. 

El concepto sonoro de la banda es sencillo: un combo de blues, hard rock setentero y psicodelia adornada con fuzz grabado por medios analógicos como el rock clásico; un objetivo logrado de la mano de Filipe Cardu en la producción. Lógicamente, las comparaciones no se hacen esperar y en cuanto escuchamos las primeras notas comenzamos a recordar el sabor a Jimi Hendrix, Cream y Led Zeppelin. Sin embargo, el sabor vintage de los Black Wizards nos remiten a los paisajes sonoros hechos por gente como Radio Moscow, Graveyard, The Black Rainbows, Kadavar, The Dead Weather y, sobre todo, a los exitosos y aplaudidos Blues Pills


¿Cómo es que llega a nuestra memoria estos sonidos cuando escuchamos a The Black Wizards? Esta banda portuguesa bebe directamente del hard rock blusero de finales de los sesentas pasado por el filtro de los pedales fuzz y la acidez psicodélica. Una potente voz femenina corre a cargo de Joana Brito, quien bajo un halo cercano a Janis Joplin, se agita sobre el escenario y con su sentimiento blusero explota las líricas que entona. Pero por si fuera poco, en sus manos se filtran sorprendentes solos de guitarra por medio de una Epiphone en imitación a la clásica Gibson SG, mismos que hacen fabulosos los pasajes instrumentales que forman parte importante del sonido de la banda.


Los precisos golpes en la batería están en las manos de otra chica: Helena Peixoto. Una joven de 18 años que logra tronar las bocinas con su fuerza y el gran ingenio de sus figuras sobre los tambores. A su ritmo se suman en la guitarra de acompañamiento Paulo Ferreira, quien otorga la suficiente base para que Joana se luzca con su gran capacidad interpretativa.


Sin embargo, el puesto de bajista ha sido difícil para los Black Wizards. Para la grabación de su Fuzzadelic escuchamos la calidad de Rui Viriato, un joven de cabellos rizados quien logró amalgamar la potencia sonora de la banda con las ideas melódicas que tenían trabajando desde que se formaron. Antes de la grabación del EP, el puesto era ocupado por Ricardo Mesquita y para el Lake of fire cuentan con la participación de Joao Mendes.
Gracias a la plataforma de videos YouTube, tenemos la oportunidad de ver el único video hecho por el grupo. Con una producción hecha por Super Hater, la promoción del Fuzzadelic se logró por medio del video de "Back in the town", una rola de guitarras cortantes que acompañan la melodía en un asesino hard rock hecho para correr sobre el calor de los caminos polvorientos hasta que los pies no encuentren un soporte en el suelo. 

El pedal wah es apretado para darle mayor sabor a los ritmos. La batería golpea sin cesar y el bajo juega en una competencia con el canto de una mujer que nos habla sobre un irremediable regreso a casa. Dentro de la intensidad orgásmica de la rola, surge desde sus entrañas un espectacular solo de guitarra hecho por Joana Brito, un momento único que puede robarle las palabras a quien lo escuche con atención.

Los ojos han volteado a Portugal gracias a la calidad de The Black Wizards. Más allá de la promoción que les pueda dar una disquera, la banda tiene la suficiente calidad para hacer explotar cualquier escenario y romper las fronteras. Buscamos en sus raíces y logramos encontrar una maravilla: el pequeñísimo Fuzzadelic y su roquero "Back in the town". Mucha atención, si los  Black Wizards siguen sobre este camino, pueden darnos una grata sorpresa...


viernes, 4 de diciembre de 2015

Purson: un sueño psicodélico rodeado de circo, vaudeville e infierno


Los ojos está puestos hacia el pasado, hacia aquella mágica época ilusionada con el amor, la paz y el viaje por el interior propio. La experimentación y el deseo de introspección llevó a utilizar los más diversos medios hasta develar  lo más profundo del ser, logrando en algunos momentos iluminación, pero en otros obscuridad. Con el rock como estandarte, las artes y la cultura florecieron en aquellos convulsionados años sesenta, los cuales llevaron a la mujer a pelear por un espacio reconocido en el mundo. Hoy, con la insistente recuperación del yo, se le da una nueva oportunidad a la psicodelia para encontrar dentro de su acidez y misticismo una forma de expresión frente a los demonios interiores. Así es como llega a nuestros oídos Purson.

Esta banda originaria de Londres, Inglaterra nace del encuentro entre Rosalie Cunningham ex guitarrista y cantante de la banda femenina Ipso Facto, y Ed Turner, un asistente de producción que realizó la mezcla del primer disco de Admiral  Sir Cloudsley Shovell y que trabajaba con Liam Watson en los Toe Rag Studios, quien a su vez era conocido por haber sido ingeniero de sonido y hacer la mezcla del aclamado Elephant de The White Stripes.  Rosalie se enamoró a los cinco minutos de conocer al multinstrumentalista, por lo que dejó a su novio tras una relación de cuatro años y comenzó una relación amorosa que contrajo una espiral creativa sin control.


Cunningham y Turner se encerraron a componer, tomando como punto de partida su gusto por el rock de finales de los 60 y principios de los 70 del tipo The Beatles, The Faces, Led Zeppelin, Coven y David Bowie; gente que llevó a fabulosos caminos el uso de los estudios analógicos. Con un genial cúmulo de canciones bajo el brazo, la pareja utilizó algunas cintas grabadas en el cuarto de Rosalie  y las trabajó en los Shiftwork Studios para crear lo que con el tiempo se llamaría The circle and the blue door, disco que sería editado en abril de 2013 a través de Rise Above Records. 

Sin embargo, a la mitad de las grabaciones Ed Turner rompe con Cunningham, quien se ve forzada a reclutar nuevos músicos para terminar el proyecto. Rosalie recorre a sus amigos de la infancia Samuel Shove y George Hudson con la intención de encontrar un sonido cercano a lo que había idea con Turner. Teclados y guitarras estaban integrados, por lo que finalmente llegaron como músicos de sesión Barnaby Maddick en el bajo y Jack Hobbs en la batería.



El extraño nombre de la banda nace de la búsqueda de Rosalie por encontrar alguna deidad con la finalidad de bautizar así a su proyecto. Al no hallar uno que satisficiera su gusto, se dedicó a revisar dentro del catálogo demoníaco, siendo Purson el que le llenó a plenitud. "Purson" es el gran rey del infierno, aquel que conoce las cosas ocultas y sabe sobre el pasado, el presente y el futuro. El hombre con cabeza de león que monta un oso y porta una furiosa víbora en la mano se convertiría en el nombre ideal para una banda psicodélica que sacaba a la luz lo más recóndito del ser.


Antes de presentar el disco terminado, Rosalie y compañía decidieron lanzar como sencillo una de las canciones de la placa: "Leaning on a bear", una melodía donde el juego de los teclados que recuerdan a Ray Manzarek de The Doors nos recuerdan a los carruseles que acompañaban a las ferias itinerantes y los espectáculos circenses. Notas que suben y bajan, voces perdidas en efectos sonoros y puentes climáticos que rompen con la espiral y nos pierden irremediablemente. La psicodelia se funde con el circo, donde la magia y la acidez nos toman por asalto mientras el agitado ritmo nos envuelve en un estado de sopor y misterio. 

Para la promoción del disco y del propio sencillo, Purson grabó un onírico video de la mano del director Chris Martin. Bajo un tufo a vaudeville, podemos ver cómo se abre el telón para mostrarnos a la banda y algunos amigos fumando una hookah bajo imágenes difusas de colores en un extraño lugar de origen marroquí (Café Cairo, en Brixton), mientras se nos muestra un espectáculo de títeres donde un león con cuerpo humano se enfrenta con un oso (?) hasta que el primero lo doma y se monta sobre él, haciendo evidente la clara referencia sobre el nombre de la banda. 


Las letras de "Leaning on a bear" nos habla de aquel mundo de variedades, magia y animales entrenados que busca robar la atención de todo aquel que lo observa. Carruseles, columpios, osos y equilibristas asaltan nuestra mente hasta que nos percatamos que estas imágenes forman parte de un mundo de ensoñaciones, una fuente de suaves mentiras donde los niños pululan como moscas donde los mensajes terminan en una dicotomía radical: matar o morir. El manto misterioso del sueño nos ha confundido y hemos perdido el control entre lo real y lo fantástico, lo que nos ha hecho esta noche tomar el anzuelo como inocentes peces. Aquel demonio que se oculta tras el cierre de nuestros ojos se arrastra de nuevo desde su cueva para ver cómo llegan a él las almas de todos los hombres. Estamos perdidos y no hay vuelta atrás: hemos caído en el sueño y finalmente estamos en su lúgubre manto.


Gracias a esta carta de presentación, Purson pudo tener la oportunidad de darse a conocer hasta convertirse en la banda de soporte de grupos reconocidos como Admiral Sir Cloudesley Shovell, Electric Wizard, Pentagram, Uncle Acid & the deadbeatsBlood Ceremony, y hace unos meses, Ghost. La base con Cunningham, Hudson y Shovell en Purso se ha mantenido, aunque los puestos de batería y bajo han cambiado: Raphael Mura y Justin Smith ahora forman parte del grupo. Sin embargo, la esencia se mantiene y, tras escuchar su nuevo sencillo ("Electric Landlady"), sabemos que su próximo disco tendrá lo suficiente para afirmar lo logrado por el The circle and the blue door y podrá establecer a este grupo inglés dentro de las favoritas de aquellos enamorados de las voces femeninas al mando de combos que mezclan la psicodelia, el hard rock y el doom de la vieja escuela.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

El Negro o cómo se escucha el nuevo rock en Brasil


La idea es sencilla: meter a un power trío a una fábrica abandonada para grabarlo y así aprovechar el eco natural del sonido y darle una mágica atmósfera a cada canción. Éso es el álbum debut de la banda brasileña El Negro, un disco publicado en septiembre de 2014 de manera independiente por medio de Panamá Discos y que poco a poco a logrado un espacio propio gracias a su calidad sonora y compositiva.

Originarios de Porto Alegre, en la sureña unidad federativa de Rio Grande do Sul, la banda se formó como un proyecto alterno de Mumu Bortholuzzi, bajista de la banda de rock pop Vera Loca. Su intención fue dejar a un lado su instrumento natural para cambiarlo por las voces y la guitarra eléctrica; transformando su música por un rock más intenso que recuperara su gusto por los grupos heavy de finales de los sesentas como The Jimi Hendrix Experience y Led Zeppelin, para mezclarlo con el rock sucio de garage con un ligero toque blusero como el de los primeros álbumes de The Black Keys.


Fue así que durante el año de 2012, Mumu reclutó a Leandro Schirmer que en algún momento fue baterista de los Vera Loca y que en ese momento tocaba como Nei Van Sória, además de Fabian Steinert, quien era bajista de una pequeña banda local llamada Wishcraft. Una vez conformados se reunieron en largas sesiones de ensayos para construir su sonido y buscar un nombre que los identificara. Fue así que llegaron a la idea de El Negro, recordando al mayor afluente del río Amazonas y que separa a Brasil de Colombia y Venezuela, ya que dicho caudal se distingue por su fuerza y el color obscuro de sus aguas, concepto ideal para lo que estaba construyendo la banda en ese momento.

Una vez conformadas las canciones, El Negro decidió meterse a una fábrica desmantelada de Porto Alegre en diciembre de 2012 de la mano del productor holandés Marcel Van Der Zwan para grabar su primer disco. El concepto principal era captar el sonido de la banda a través de un efecto de "reverbs" natural gracias al espacio del lugar, logrando así que el uso de lap steel y los diferentes pedales de distorsión de la guitarra de Mumu tuvieran una mayor "profundidad" e "intensidad".  

El resultado final de estas sesiones de grabación fue un bloque sonoro macizo que logra darle una base potente a un hard rock de tintes pop salpicado con algunos pincelazos de garage visceral, blues pesado y hasta un ligero sesgo de rock desértico. Por si fuera poco y para redondear la obra, las voces fueron grabadas en estudio y añadidos algunos overdubs para que finalmente fuera masterizadas las cintas por Jim Diamond, quien fuera productor de los primeros dos discos de The White Stripes.


Como corte promocional  de la placa, El Negro se decidió por publicar y lanzar en video la canción "Pé no talo", un infeccioso ritmo cortado de guitarra Gretsch que acompaña a la melodía cantada muy al estilo del maestro Hendrix. La guitarra se queda anclada en el tan socorrido efecto POG de Electro-Harmonix que nos lleva al recuerdo de Omar Rodríguez-López de The Mars Volva y Antemasque, y indudablemente a lo hecho bajo su tutela por los mexicanos Apolo

Sin embargo, la rola no se queda ahí. Una vez terminadas las primeras frases de la canción, una atmósfera tribal toma posesión de las bocinas. Los golpes de los tambores de Leandro recrean una misteriosa danza mientras un ligero teclado hecho por Fabian nos sumerge a un ligero viaje psicodélico que logra romper completamente con la canción. Una vez pasado el trago ácido, la melodía regresa para insistir en decirnos que no hay por qué esperar, no hay por qué equivocarse. Un sabor que mezcla el hard blues de los Black Keys y el hard rock vintage de Wolfmother se alcanza a respirar desde los poros de la canción.  

De repente, de la nada El Negro toca el clásico riff de "Black dog" de Led Zeppelin como una forma de "outro" para "Pé no talo". Los tonos graves y los juegos del POG hacen que la famosa figura compuesta por John Paul Jones tome matices obscuros  y densos como ese río de aguas turbulentas del Brasil.

El video de esta rola fue grabado precisamente durante las sesiones de grabación del disco en la fábrica desmantelada de Porto Alegre, con la intención de que pudiéramos darnos una idea de cómo fue el proceso que dió origen a la placa. "Pé no talo" es una canción directa que nos pide abrir despegar los pies de la tierra para permitir que los sueños nos guíen nuestros paso, para que nuestra cabeza se abra para que haga lo que desea, lo que busca y lo que requiere.

En búsqueda de que su álbum debut sea difundido, El Negro comparte íntegramente su disco desde su página de internet. Aquí está el link para que lo descarguen y puedan ustedes mismos formar una opinión al respecto:  http://www.elnegromusic.com.br/


lunes, 30 de noviembre de 2015

Out of Space: rock desértico a la francesa


La guitarra eléctrica alimenta el carburador y la máquina comienza correr a salvajes kilómetros por hora sobre la ardiente carretera que cruza el desierto. El quemante sol abraza todo a su paso y sin remedio alguno. La humedad llega a los labios más rápido con un golpe de whiskey que con un beso en la boca.  Con el deseo de tener como copiloto a una chica sexy, la travesía se vuelve más pesada, más árida y más alucinante. No hay nada que ocultar en este sangriento camino.

Desempacados desde Lyon, Francia, llega a nuestros oídos el primer EP de Out of Space, una poderosa banda que por medio del rock desértico y el repudiado concepto "stoner" alimentan nuestro gusto por la música de alto octanaje, fuzz en los instrumentos y un fuerte viaje en las líricas donde la acidez en la imaginación se entremezcla con los espejismos creados por el asfixiante calor del desierto californiano. 


Invaders fue publicado en abril de 2015 de manera completamente independiente, siendo grabado y mezclado en los cuartos de ensayos de la banda a finales de 2014. Durante las cinco rolas que componen el EP podemos encontrar sonidos que van desde el rock desértico atascado de fuzz al estilo del Queens of the Stone Age de sus primeros discos, hard rock con sonidos space que recuerdan algunos viajes psicodélicos de Pink Floyd y el grunge del sonido Seattle de Nirvana y Soundgarden bajo la influencia de lo más sucio de Led Zeppelin.

Además del espectacular sonido del grupo, el disco se encuentra acompañado por el arte gráfico de Jo Riou Graphics Designer, un especialista en carteles para conciertos y portadas para distintas bandas de rock stoner y psicodélico como Danizen, The Quill, Lewis & the Magic Stranges, Shelvy o Mondo Generator. donde podemos encontrar una espectacular portada de un astronauta que carga una piedra con la intención de tirarla sobre una construcción de una civilización extraterrestre, mientras una misteriosa luna acompaña la escena. 


Esta infecciosa placa fue hecha por Nicolas Nguyen en las vocales y guitarras, Guillaume Hugonot en el bajo y Sebastian Pinaud en la batería. Una vez editado el disco, Pinaud salió del grupo y fue sustituido por Kevin Mendiola, quien también forma parte de la banda de rock garage The Fakirs, banda muy al estilo de Royal Blood .


La pista que abre el disco es "Bloody road", una desenfrenada melodía que por su ritmo y su efecto fuzz en las guitarras nos remite directamente a la también abridora "You think I ain´t worth a dollar, but I feel like a millonaire" del Song for the deaf de Queens of the Stone Age. La velocidad se siente a cada golpe como si nos encontráramos en la marcha de un poderoso auto que corre impecable sobre alguna de aquellas autopistas que atraviesan los desiertos californianos. 


Un riff de guitarra insistente que sólo se corta dos veces a cada ciclo nos va hipnotizando sobre la monotonía y la magia del paisaje desértico, el cual es una herencia innegable del sonido de Josh Homme. La batería golpea para intentar seguir el ritmo hasta que llega a él. El bajo completa el sonido para convertirlo en un infranqueable y poderoso muro. El contagioso ritmo es cortado por una colección de acordes descendentes que logran dotar de mayor intensidad a la rola. Una vez rendidos ante el espectacular arranque, sólo queda enamorarse del solo de guitarra que logra subirnos al desenfrenado bólido que termina despegando sus ruedas del asfalto para elevarse y estrellarse sin remedio hasta el manto estelar. 


Gracias a esta carta de presentación, Out of Space ha logrado abrirse espacios en su natal Francia hasta convertirse en la banda abridora del proyecto solista de Nick Olivieri, ex-bajista de Kyuss, Mondo Generator y de Queens of Stone Age. Esta es una banda que vale la pena escuchar, y que por si fuera poco, tiene un futuro prometedor; que si logran combinarlo con incendiarias presentaciones en vivo, sin lugar a dudas pronto sabremos más de ellos.




viernes, 27 de noviembre de 2015

Purple Hill Witch : criaturas eléctricas que cabalgan en el horizonte de los sueños


Cada día nos enteramos más de la existencia de muchas bandas que están surgiendo con la intención de hacer la música que les gusta, sin importar la moda o las tendencias implantadas en los medios de comunicación convencionales. Gracias a las redes sociales, llegan a nuestros oídos las producciones de nuevos grupos desde distintas latitudes del planeta, mucho antes de que puedan ser distribuidos o, en la mayoría de los casos, ni serán publicados en forma física en el lugar donde nos encontramos. En esos días de pesca en la mar de la información electrónica, tuvimos la suerte de que cayera en nuestro anzuelo el álbum debut de una joven banda noruega que a su vez nos enganchó a nosotros con su enigmática portada: Purple Hill Witch.

Cinco misterios personajes ataviados con sendas túnicas se reúnen alrededor de una extraña fogata mientras ésta se eleva hacia un manto estrellado, donde la luna sirve de único testigo. El nombre de la banda corona la imagen y nuestro interés ha sido captado. Navegamos en pos de algún dato que nos informe sobre el hallazgo recién desenterrado y nos encontramos con un power trío originario de Oslo que en junio de 2014 publicaron esta placa. Las recomendaciones son amplias para un público que espera doom y stoner.


Unos cuantos clicks y nos encontramos con la oportunidad de escuchar las primeras notas del disco entero. En la era de la inmediatez y del desecho fácil, enfrentarse a una producción conformada por siete tracks que en promedio duran más de cinco minutos, se convierte en un reto para los oídos precoces y nerviosos. Sin embargo, un bajo distorsionado de melodía aletargada abre las expectativas para aquellos que rascan en las desérticas arenas en búsqueda de agua fresca que les salve de la insolación mental. La colina morada es el anhelado oasis, un espejismo hecho realidad. Hechizados irremediablemente, caemos rendidos a los pies de aquella malvada bruja que se llama música.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Poco a poco, Noruega se ha convertido en un semillero de nuevas bandas, que con el resto de Escandinavia, ha construido una fuerte escena para el metal, y en especial, para los ritmos de la perdición del doom.  Las atmósferas lentas y pesadas han atrapado la tierra de los vikingos hasta transformarla en un lúgubre espacio para el nacimiento de grupos extasiados por los riffs graves y las letras obscuras y místicas. Aquí es donde encontramos a Purple Hill Witch.

La banda se formó durante 2010 en Oslo a través del encuentro de tres jóvenes, que con sus distintos gustos musicales, construyeron su sonido hasta llegar a lo que son el día de hoy. Por el puro gusto de tocar, el trío se metió a los cuartos de ensayo para realizar largas sesiones de jam con la intención de conocerse como músicos y conformar una buena banda. Purple Hill Witch es un verdadero combo metalero que termina convirtiéndose en un grupo de doom aderezado con stoner y acidez psicodélica.



Tras varios años de trabajo y experiencia ganada en los escenarios al tocar cada integrante con distintas bandas, el grupo noruego decidió meterse en los estudios de grabación y probar suerte con un EP de dos rolas grabadas para The Church Within Records durante 2013. Este es el árbol genealógico del que bebe esta promesa nórdica:

Andreas Schafferer se encarga del bajo eléctrico. A pesar por su gusto por el “metal-groove”, él forma parte de la banda de doom psicodélico Spectral Haze, con quienes presentó el disco I.E.V.: Trasmutated nebula remains durante 2014. Su sonido está construido a partir de un clásico bajo Rickenbacker, un cerebro Orange y bafles Ampeg de donde podemos escuchar un amplio bagaje de efectos wah y graves distorsiones.


Oyvind Kvam es el baterista de la banda, además de alternar con Condor y con Mabuse, grupos que se mueven alrededor del trash y death metal. La fuerza y su potencia son mediadas con la lúgubre sobriedad de Purple Hill Witch, pero en ciertos momentos podemos escuchar su kit Tama o Ludwig con toda la capacidad que tiene en sus brazos y piernas.



Las voces y la guitarra eléctrica están a cargo de Kristian Ingvaldsen, quien además de tocar con Purple Hill Witch, es el guitarrista principal de la banda de heavy metal Flight quienes apenas en octubre de 2015 presentaron su álbum debut homónimo con el que están llamando la atención de los amantes del hard rock de los 80 y el NWOBHM. Por si fuera poco, también se integrado como músico invitado para las presentaciones en vivo de Condor junto con Kvam. Su equipo está conformado por sendos amplificadores Marshall y su guitarra Jackson Flying V.


Gracias a la buena recepción que el EP Alchemy tuvo, sumado a su participación como grupo abridor de los finlandeses Lord Vicard a través de sus presentaciones en Europa, el dueño de  The Church Whithin Records, Oliver Richling, animó a la banda a regresar a los estudios para grabar un álbum completo con las rolas que habían montado en los últimos dos años. Fue así que con lo grabado en los Caliban Studios a principios de 2013 y un largo proceso de edición con las voces, Purple Hill Witch logró presentar su disco debut en junio de 2014,  un trabajo a cargo de Erik L. Dudek en la grabación, mezcla y masterización del material.

El concepto

¿Cómo podríamos hablar del concepto de un álbum el cual fue trabajado a partir de las jam sessions? A pesar de lo increíble que parezca, una vez definidas las estructuras musicales que dieron forma a cada canción de la banda, el trío noruego se dio a la tarea de buscar una coherencia a las líricas que acompañaran a sus melodías. Todo gira alrededor del mundo de los sueños, el viaje mental y la búsqueda interna que nos arrastra a un ácido recorrido donde podemos observar misas negras, colisiones estelares y mundos fantásticos sacados de mágicos cuentos infantiles nórdicos.


El poder del fuzz que sirve de puente entre el doom y el stoner nos toma de mano para realizar el despegue hasta un plano astral donde la mente se pierde y termina sin poder diferenciar en la realidad y el mundo onírico. Ya sea en los sueños, en un viaje psicotrópico generado por drogas sintéticas o por el simple hecho de cerrar los ojos, podemos encontrarnos con esa mancha luminosa que nos sumerge en un misterioso universo de perdición. Ésa es la bruja de la colina morada, aquella que con su hechizo nos extravía en lugares desconocidos y obscuros sin salida.

Tras un largo recorrido donde el alma y nuestra mente han sufrido un extraño encierro, la única posibilidad de escape la encontramos en nuestras propias manos. Abrimos los ojos y nuevamente estamos en el mundo real. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si de verdad nos hemos escapado de su maldito encantamiento? Cada noche, cada parpadeo y cada viaje se convierte en una duda, en un temor y en un eterno encierro.



Canción por canción

Queen of the hill: Caminando sobre el viejo y retorcido sendero de los magos inmortales para encontrar la tierra de la reina morada, la mujer maldita, la bruja. La última fuente de luz se pierde mientras el camino baja cada vez más. Criaturas eléctricas se observan en el horizonte hasta que se acercan para tomar mi mano para llevarme a través de las sombras a la colina sagrada. El veneno inunda las venas mientras escuchamos su encantamiento maldito. Encerrados en una fría celda de piedra, ahora sé que soy su esclavo por siempre… Un denso bajo entona un riff de aletargado paso. A su tétrica marcha se suman la guitarra haciendo una misma melodía y una batería que marca el ritmo. Hacia la mitad de la rola, la velocidad aumenta en una desenfrenada danza donde un bajo perdido en fuzz y wah se convierte en una delicia. Tras el agitado puente, la melodía regresa a su paso lento, en un recuerdo muy cercano al sonido del clásico “Electric funeral” de Black Sabbath, aunque el efecto del bajo se acerca también al “Dragonaut” de Sleep. Mística lírica que nos hipnotiza con su melodía y la lenta marcha de los instrumentos que nos lleva cada segundo más adentro del lúgubre abismo que se convertirá en nuestra prisión, rendidos a los pies de la obscura mujer.


Astral booze: Amigo, entra y tómate un trago para observar un giro del universo, dale una calada al amanecer de los tiempos. Los planetas se alinean mientras las estrellas nacen y mueren. Agujeros negros desean engullirnos mientras el tiempo pasa a la velocidad de la luz. Este elixir lleva a tu alma a un viaje estelar, hasta que una vez emborrachados astralmente, bailemos hasta la muerte… El ruido comienza a salir de los amplificadores mientras escuchamos acordes muy stoner acompañados de una melodía fuertemente influenciada por el Ozzy Osbourne de sus épocas con Black Sabbath. Desde las profundidades de su sonido, se logran escapar algunos solos de la guitarra de Kristian Ingvaldsen, los cual se encuentra encadenados a su influencia heavy metal, pero que finalmente bajan la intensidad para respetar el “mood” de la rola. El efecto wah-wah en el ácido bajo de Andreas Schafferer es el que logra convertir la canción en un viaje cósmico, pero su fuzz nos lleva al recuerdo de bandas más densas como Electric Wizard (reseña), Uncle Acid & deadbeats (reseña) o hasta Church of Misery (reseña).


The final procession: La marcha fúnebre se encamina hacia la misa negra de una ancestral galaxia a través de un reino de enfermedad. Dentro de una lenta implosión, todos sabemos que no hay regreso una vez atravesada la frontera de la realidad. Todas las iglesias y los templos sagrados se quemarán por siempre en un infernal fuego. Bendecidos por las fuerzas malignas, dejamos atrás el mundo y las mentes sin reposo. Sepultura o agujero negro, no importa el nombre, la maldad se ha postrado sobre nosotros una vez iniciado el ritual  y todo será devorado para dar paso algo nuevo… Acordes de guitarra entonan una lánguida marcha fúnebre que a su paso nos va hipnotizando hasta llevarnos a la perdición. El muro sonoro que logran al combinarse la guitarra y el bajo no pueden tener otro nombre que doom. Una vez en el pozo de la perdición sería muy difícil escapar de él, pero siguiendo los cánones del género, la melodía sube de intensidad en un orgasmo melódico que nos hace explotar la mente. Esta rola fue enviada a Kristian Valbo, baterista de las bandas Obliteration y Spectral Haze, para que realizara la portada del disco, quien captó la esencia del mismo con una sola canción. Al término de la lúgubre rola, de la nada surge una improvisación de bajo que es acompañado por la batería en un obvio tributo a “N.I.B.” de Black Sabbath, obligándonos a comparar a Andreas Schafferer con Geezer Butler.

Karmanjaka: Luego de cruzar las desérticas planicies y pasar a través de la catarata de Karm, podemos observar al malvado Tengil cabalgar sobre su obscuro corcel. El tirano sopla en su mágica trompeta un encantamiento que logra despertar a la dragona Katla, quien termina esparciendo el terror sobre los habitantes de Törnrosdalen. Desde su castillo en Karmanjaka, el temible Tengil hace caer su ira sobre una mística tierra que ahora es bañada en sangre y fuego… Obscuro hard blues que recuerda los orígenes del doom nacido de la lúgubre mente de los eternos Black Sabbath. La distorsión de la guitarra se enfrenta contra un bajo en fuzz que entona la misma melodía. Desde el fondo de los abismos sale un solo de guitarra lleno de electricidad y misticismo que termina ahogado en sí mismo. Densa rola que termina acercándose al profundo stoner de la mítica banda Sleep. La letra de esta rola está basada en el controvertido cuento infantil “Los hermanos Corazón de León”, escrito por la sueca Astrid Lindgren y publicado en 1973 donde se narra la historia de un par de hermanos que llegan a Nangijala, un mundo después de la muerte. Dicho lugar está controlado por un tirano llamado Tengil, quien domina el lugar gracias a su ejército y a una dragona de nombre Katla, la cual es controlada a través de una trompeta mágica. Karmanjaka es un lugar desolado y obscuro de Nangijala donde se encuentra el castillo de Tengil. Katla se encuentra encadenada en una gruta cerca de la catarata de Karm y sólo sale de su encierro cuando Tengil la utiliza para atacar a la gente de Törnrosdalen (El valle de las rosas espinosas) en su intento de conquistar todo Ningijila. El bajista de Purple Hill Witch, Andreas Schafferer, subió a su cuenta de YouTube el audio de la canción acompañado por algunas escenas de la versión fílmica del cuento de Lindgren, la cual fue dirigida por Olle Hellbom en 1976 y que utiliza paisajes de Islandia para representar la lúgubre Karmanjaka.


The landing: Estamos en un viaje hacia lo desconocido, hacia un lugar que ningún hombre ha visto. Mientras los árboles sonríen, nuestra mente comienza a conectar los puntos entre lo correcto y lo erróneo. En este estado, pensamos en todas esas cosas que deseamos decir mientras observamos a la gente a nuestro alrededor. Ante la iluminación que nos deja abandonados, lo único que podemos pedir es comprensión y entendimiento para saber qué es la vida… Con el pedal del fuzz hasta el fondo, el bajo marca la pauta para una melodía ácida que puede hacer agitar las cabezas sin reclamo alguno. Con un sonido que logra una mezcla entre el Sabbath más denso, el Electric Wizard más clarificado y el pago por uso de suelo a Lord Vicar, Purple Hill Witch busca aterrizar sus influencias en una rola que habla sobre el temor de encontrarse con su propia verdad ante un mundo que impone su realidad. Vale la pena resaltar que casi al final de la rola podemos escuchar sobre una tormenta de notas de un furioso bajo se escucha un hermoso solo de la guitarra de Kristian Ingvaldsen, donde podemos descubrir su esencia heavy metalera sobre la densidad doom y la acidez más profunda de la psicodelia que distinguen a la banda.


Aldebaranian voyage (Into the sun): prendemos nuestra mirada al manto estelar y nos encontramos con la hermosa Aldeberán, la estrella más brillante de la constelación de Tauro. El “ojo del sur” nos invita a un paseo cósmico mientras esperamos que la famosa sonda Pioneer 10 llegue a él con su mensaje, aquella placa que dice quiénes somos y dónde nos encontramos… Melodía que originalmente fue pensada como introducción para alguna rola o para la entrada del disco, pero por su extensión, terminó siendo una pieza instrumental completa. Esta rola es una de las tantas improvisaciones que hizo el grupo mientras construía su concepto musical y que nos muestra la forma de trabajo de la banda: algún miembro presenta un riff inicial y sobre él comienza el jam, permitiendo que él mismo tomo su ruta hasta encontrar un feliz destino (tal y como la historia de la sonda Pioneer 10, que tras cumplido su objetivo principal de captar a Jupiter y Neptuno en los años setenta, se dejó que siguiera su camino en dirección a Aldeberán, estrella a la que llegará en 1,690,000 años).

Purple Hill Witch El sendero me lleva hacia abajo, hacia aquel lugar donde puedo observar a un encorvado chamán quien me pide que cierre los ojos y caiga dentro del sueño. El ojo de Orión me habla de malos designios, de malos sentimientos que me rodean por completo. Alejado de la realidad y tras un repentino golpe de gravedad, me encuentro en una colina morada, tendido sobre el lecho de una bruja. Sin embargo, nada ha sido real, todo está en mi cabeza. He logrado despertar, estoy en casa… Las notas se resbalan sobre los mástiles en una danza mística, como un suave viaje que nos lleva a la misteriosa colina que nos han relatado cada una de las canciones del disco. Antes de que cumplan los tres minutos de canción, la banda nos toma de la mano para un fuerte viaje ácido entre clavados solos de guitarra que compiten con un cúmulo de notas distorsionas de un bajo insistente. La batería golpea sin cesar marcando los juegos de la improvisación, en un claro ejemplo de lo que es la banda. El bajo cambia de melodía y todo se sumerge en un pantanoso ritmo donde una tétrica armónica nos da la bienvenida. La guitarra eléctrica toma nuevamente el control y poco a poco bajamos más a las profundidades de un mundo obscuro. Esta épica canción de más de once minutos fue la primera rola hecha por la banda, de la cual tomaron su nombre para bautizar al grupo; pero gracias a su denso sonido y su larga extensión, se decidió utilizarla como espectacular cierre del disco.


Cerremos los ojos y sumerjámonos en los 46 minutos del onírico y cósmico viaje que Purple Hill Witch nos invita a realizar con su álbum debut. Doom, stoner y psicodelia se encuentran en un mágico universo que puede perder a quien decide internarse en sus paisajes sonoros…


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Honeymoon Disease : las mujeres suecas saben hacer rock n’ roll


Napalm Records nuevamente dio en el clavo. Apenas en mayo anunciaron con bombo y platillo la firma de una nueva banda a su catálogo, que más allá de la selección de grupos de metal que los has distinguido por varios años, ahora se han dado a la terea de cazar agrupaciones que tienen en su repertorio rolas de sabor vintage que tanto ha funcionado en el mercado europeo y que poco a poco está permeando en los demás continentes. Ahora con ustedes: Hooneymoon Disease.

El grupo nació en Gotemburgo, Suecia, lugar que ha visto a dos de las bandas de retro rock más importantes de la actualidad: Graveyard (reseña) y Horisont (reseña). Teniendo enfrente a referencias tan imponentes, es imposible que los jóvenes no conformen agrupaciones que comiencen a componer su propia música a través por lo establecido por ambos colosos.  Ubicados en esta escena, poco a poco se fueron dando las situaciones para crear a Honeymoon Disease, llegar a los estudios y firmar con una disquera trasnacional de gran importancia en el género.


¿Pero a quién se le puede ocurrir llamarse así? El “síndrome de la luna de miel” es una cistitis o infección urinaria que le da a las mujeres derivado por bacterias compartidas durante la actividad sexual. Sin importar la razón, la banda se bautizó así y comenzó a componer desde finales de 2013 para también empezar a rodar por los escenarios de la mano de los ya establecidos Spiders.


Hooneymoon Disease comenzó como un proyecto entre mujeres. Jenna en las vocales y guiatrra rítmica junto con Anna “Acid” Skogö en la guitarra principal se juntaron para componer rock a partir de su gusto por bandas de hard rock setenteras como Thin Lizzy, Scorpions, Rush, Suzi Quatro y Led Zeppelin. Este par de chicas tatuadas coincidieron con el baterista Björn X. Hörberg con en el que comenzaron a dar forma a las ideas musicales que ya tenían, pero no fue hasta que se incorporó Anders "Admiral" Bergstedt en abril de 2014 cuando el grupo completó la base musical deseada. 


En el momento en que la banda se disponía a entrar a los estudios para grabar su sencillo "Fast love", Björn decide abandonar el grupo. La batería fue grabada por Jens Fuglede y lanzado el single para octubre de 2014. Es en ese momento cuando se integra al grupo Jimi Karlsson, quien había sido baterista de la banda stoner Mamont. "Fast love" funciona en las diferentes plataformas electrónicas, por lo que recibe buenas críticas en los blogs y revistas impresas especializadas, con lo que les da la oportunidad de encontrar mejor cartel en los escenarios, logrando convertirse en abridores de Vidunder (reseña) y tocar con Black Trip.


Para mayo de 2015 se anunció que la banda acaba de firmar con la trasnacional Napalm Records, con la cual distribuirían su álbum debut. Así mismo, Honeymoon Disease ganó espacio en distintos carteles, teniendo la oportunidad de tocar en julio de 2015 en el Festival "Stoned from the underground" que se realiza en Alemania, compartiendo espacio con gente de la talla de Mammoth Mammoth (reseña), Stoned Jesus (reseña), Grrenleaf, Mos Generator, Nick Olivieri, Radio Moscow, Electric Wizard (reseña) y John García (vocalista de Kyuss y Vista Chino reseña). 


Fue así que se anunció que para el 20 de noviembre de 2015 se publicaría el ansiado disco de Honeymoon Disease, The Transcendence,  una colección de 11 cortes infecciosos llenos de rock n´roll donde el recuerdo nos lleva a bandas clásicas setenteras hasta la energía de los legendarios Hellacopters de Nick  "Royale" Andersson. Sin embargo, unas semanas antes de la presentación de la placa, Anders "Admiral" Bergstedt salió de la banda, ocupando su espacio el bajista de bandas como Pan y Dying for Some Action, Nick Hellqvist.


Precisamente del The Transcendence rescatamos el segundo corte promocional, que como fiel a una costumbre que recientemente ha implantado la Napalm Records, se decidió lanzar acompañado de una animación con las letras de la rola: "Gotta move". Adictiva melodía que nos habla de la búsqueda de libertad a costa de todo, y como en este caso, hasta el grado de hacer a un lado a aquella persona con la que se comparte una relación amorosa. 

Hay ocasiones en que el corazón deja de latir, no bombea más y no hay nada qué hacer. Este es el momento de hacer a un lado todo y correr. En el recuerdo quedarán aquellos ojos que dificultaban la respiración, esa electricidad que se sentía en el alma y hasta aquella noche en que se dejaba en trance al ser. Lo que se necesita es escapar, encontrar la satisfacción y aprovechar esta noche para moverse y dejar todo atrás...

"Gotta move" es un hard boogie que fusiona perfectamente el ritmo de Thin Lizzy con la energía de la última etapa de las Runaways cuando Joan Jett y Lita Ford habían tomado el control de la banda. Sin embargo, como buen grupo sueco, se siente la influencia de Graveyard y hasta de los Spiders. El estribilllo simplemente es pegajoso y no deja otro remedio que cantarlo insistentemente. Mientras Jenna nos canta su deseo de correr y abandonar a su pareja, la guitarra de "Acid" juega en un solo sencillo pero de gran sabor. La base rítmica entre las figuras graves de "Admiral" y los geniales golpes de Jimi logran que la canción jamás caiga. 

Sin lugar a dudas, "Gotta move" como el resto de las canciones que componen el The Transcendence, son una colección de melodías que sin problemas se pueden convertir en clásicos instantáneos, gracias a sus letras venenosas que son imposibles de no cantar, a su ritmo adictivo que no da tregua en ningún segundo y a la energía que muestra la banda sobre el escenario.